lunes, 19 de agosto de 2019

Tarta de filipinos


Esta tarta de filipinos está de muerte lenta. No hace falta que os lo diga, porque nada más ver la pinta que tiene, entran ganas de zampársela de un bocado... jajaja.

La receta original es de Bea Canoso. ¡Muchas gracias Bea! La podéis encontrar en Instagram en Beabijou. Es una compañera de trabajo que cada miércoles nos trae una tarta diferente. Hasta ahora, todas las que ha traído están buenísimas, pero esta se ha llevado la palma. ¡Buenísima no, lo siguiente!

¡Me hubiese comido toda la tarta entera! Por lo tanto, en cuanto tuve tiempo decidí que la haría en casa. Salió buenísima.

Para quien no sepa qué son los filipinos, os diré que son una especie de galletas en forma de donuts recubiertas de chocolate que saben a gloria. Bea las hizo de chocolate blanco y de chocolate negro. Yo las he hecho de chocolate blanco y de chocolate con leche. La hagáis como la hagáis, está para chuparse los dedos.

Si tenéis la oportunidad de hacerla, no os lo penséis dos veces. Vale la pena.

Antes de poneros los ingredientes, debo comentaros que los paquetes de filipinos tenían más filipinos de regalo. Igual si lo hacéis, dependiendo de los paquetes que compréis, tenéis el mismo número de filipinos, o menos. Os pondré el número de filipinos que usé en la receta. Así no habrá equivocaciones. De todas formas, como necesitaremos un paquete de filipinos de chocolate blanco y otro paquete de chocolate negro para adornar y sobrarán filipinos, no tiene mucha importancia, ya que si os faltan, podéis coger de allí.


Ingredientes
Para la base:
  • 100 g. de galletas Napolitanas (Bea las hizo con galletas María)
  • 18 filipinos de chocolate con leche (1 paquete)
  • 80 g. de mantequilla
Para la capa de chocolate con leche:
  • 200 g. de chocolate con leche
  • 200 ml. de nata líquida para montar
  • 1 sobre de cuajada
  • 200 ml. de leche
Para la capa de chocolate blanco:
  • 400 g. de chocolate blanco
  • 300 ml. de nata líquida para montar
  • 1 sobre de cuajada
  • 200 ml. de leche
  • 36 filipinos de chocolate blanco (2 paquetes)
Para adornar:
  • 50 g. de chocolate negro para fundir
  • 25 g. de mantequilla
  • 1 paquete de filipinos de chocolate blanco
  • 1 paquete de filipinos de chocolate con leche
Preparación
Comenzamos con la base. Podemos utilizar una picadora o la Thermomix para hacerla. No importa qué uséis. Ponemos los 100 gramos de galletas en el vaso de la picadora o de la Thermomix.


Añadimos los 18 filipinos de chocolate con leche.


Ponemos también los 80 gramos de mantequilla.


Si usáis la Thermomix, triturar a velocidad 10 durante 4 segundos. Si usáis una picadora, triturad hasta que quede más o menos así:


Seguimos con el molde. El molde tiene que ser desmontable. Yo le pongo papel de hornear en la base, ya que de esta forma la base no se pega al molde y es más fácil sacar el trozo de tarta que acabas de cortar.

También le suelo poner una cinta de acetato en los bordes, pero no es necesario. A la hora de desmoldar, si no se la ponéis sería suficiente con pasar un cuchillo por las paredes del molde para separar la tarta. De hecho, esta tarta es un pelín cremosa y al retirar la lámina de acetato luego quedaron los bordes un poco rugosos. Tuve que pasar una espátula para alisarlos.

Os pongo la foto del molde para que veáis cómo queda:


Una vez preparado el molde, vertemos la mezcla de galletas, filipinos y mantequilla triturados. Alisamos con una cuchara.


Cuando tengamos la base bien lisa, ponemos el molde en la nevera. De esta forma, la base se endurecerá.

A continuación seguimos con la capa de chocolate con leche. Primero de todo  ponemos los 200 ml. de leche en un recipiente y le añadimos el sobre de cuajada. Removemos con una cuchara hasta que se haya disuelto bien.


Reservamos la leche con la cuajada. 
A continuación, partimos en trozos los 200 gramos de chocolate con leche y los ponemos en un cazo.


Añadimos al cazo los 200 ml. de nata líquida.


Ponemos el cazo a fuego lento y vamos removiendo sin parar para que no se nos queme el chocolate.


Seguimos removiendo hasta que el chocolate esté completamente derretido.


Una vez derretido, añadimos la mezcla de la leche con el sobre de cuajada que habíamos reservado antes.


Seguimos removiendo sin parar hasta que comience a hervir.


Si la mezcla no comienza a hervir no cuajará. Una vez haya comenzado a hervir, apagamos el fuego.


Sacamos el molde de la nevera y vertemos con cuidado sobre la base de galleta.


Volvemos a poner el molde en la nevera para que cuaje la capa de chocolate con leche. No tardará mucho.
Mientras, seguimos con la capa de chocolate blanco. Partiremos en trocitos los 36 filipinos de chocolate blanco. Partiremos unos 31 filipinos con un cuchillo y los otros 5, una vez partidos, los trituraremos un poco más usando un mortero.


Como podéis ver en la foto de arriba, en la parte derecha se encuentran los filipinos triturados con el mortero. Son trocitos más pequeñitos. El resto, están partidos con un cuchillo. Reservamos los filipinos.

Una vez haya cuajado la capa de chocolate con leche, seguiremos con la capa de chocolate blanco. Primero de todo pondremos en un recipiente 200 ml. de leche. Al igual que antes, añadiremos a la leche un sobre de cuajada y removeremos con una cuchara hasta que la cuajada se haya disuelto completamente. Lo reservamos.


A continuación ponemos en un cazo los 300 ml. de nata líquida para montar.


Añadimos los 400 gramos de chocolate blanco partido en trozos.


Ponemos a calentar el chocolate blanco con la nata a fuego lento y removemos con una cuchara sin parar, para que no se queme.


El chocolate blanco tiene que quedar completamente derretido.


Una vez se haya derretido el chocolate blanco, añadimos la mezcla de leche con el sobre de cuajada que habíamos reservado antes.


Seguimos removiendo sin parar. 


Al igual que con la otra capa, la mezcla tiene que comenzar a hervir.


Cuando comience a hervir, paramos el fuego y vertemos los filipinos de chocolate blanco que habíamos cortado en trocitos.



Removemos un poquito para que se mezcle todo.


Una vez mezclado, sacamos el molde de la nevera. La capa de chocolate con leche ya está cuajada.


Vertemos con cuidado la mezcla de chocolate blanco con los filipinos. Para hacerlo, usaremos una cuchara. Iremos tirando la mezcla sobre la cuchara y de la cuchara caerá dentro del molde, sobre la capa de chocolate con leche. De esta forma , al no caer de forma directa, no se formarán surcos.


Ponemos el molde en la nevera y dejamos que acabe de cuajar del todo. Yo lo hice por la noche y lo dejé hasta el día siguiente.
Una vez haya cuajado, sacamos el molde de la nevera.


Ahora toca desmoldarla. Si no habéis puesto la lámina de acetato, pasad un cuchillo por los bordes antes de desmoldar. De esta manera se despegará fácilmente de las paredes.

En mi caso, tenía la lámina de acetato.


Al quitar la lámina de acetato, como la tarta era un pelín cremosa (sobre todo la parte de chocolate blanco), los bordes quedaron un poco rugosos y tuve que pasar una espátula para que quedasen planos. Por cierto: Yo nunca le quito la base del molde a este tipo de tartas.


A continuación, adornamos la tarta. Para adornar la tarta lo haremos con unos hilillos de chocolate negro derretido al baño María con un poco de mantequilla.

Para los que no sepan qué es el baño María, se trata de poner dos cazos al fuego. Un cazo más pequeño sobre otro más grande. En el cazo más grande, que va debajo, se pone agua y en el cazo más pequeño, que va arriba, ponemos lo que se quiere calentar en el baño María. En nuestro caso, chocolate y mantequilla. Tratándose de chocolate (que irá en el cazo más pequeño, que estará encima) tenemos que tener mucho cuidado con el agua. El agua nunca debe de tocar el chocolate. Si cae una sola gota, el chocolate se estropeará y quedará grumoso y reseco.

Por lo tanto, en el cazo de abajo tenemos que poner agua, pero no demasiada, ya que al hervir puede saltar el agua y caer en el cazo del chocolate. Cuidado también de no poner demasiado poca y que se evapore completamente al hervir.

En el cazo de arriba, ponemos los 25 gramos de mantequilla.


A continuación, partimos en trocitos pequeños los 50 gramos de chocolate negro para fundir y los ponemos con la mantequilla.


Ponemos a derretir el chocolate y la mantequilla al baño María. Vamos removiendo con una cuchara.


El chocolate y la mantequilla tienen que quedar completamente derretidos.


Una vez se hayan derretido, ponemos la mezcla en una manga pastelera desechable.


A continuación, cortamos la puntita de la manga pastelera. El corte no ha de ser demasiado grande. Ha de ser lo más pequeño posible. Se trata de que salga un hilillo de chocolate, no un chorro. Más vae que nos quedemos cortos al cortar, que no que nos pasemos. Podemos hacer la prueba para ver si sale bien en un plato, apretando un poco la manga pastelera.

Se trata de hacer círculos de chocolate con la manga pastelera. Podemos probar primero haciendo unos cuantos círculos en el plato. Una vez tengamos dominada la técnica y el chocolate salga correctamente, vamos a la tarta y dibujamos los círculos de chocolate. Por cierto, os sobrará chocolate...


Por último, ponemos la tarta sobre una blonda y la acabamos de adornar con los filipinos de chocolate con leche y chocolate blanco. Los vamos alternando. Primero uno de chocolate blanco, luego otro de chocolate con leche, y así, sucesivamente, hasta adornar la tarta. Procurad que el último filipino no sea igual que el primero (que no haya dos juntos del mismo color, vamos)


¡Y ya tenemos finalizada la tarta! Aquí os dejo con el corte.
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